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La práctica final

febrero 11, 2012

La práctica final.

En las últimas semanas estoy disfrutando de la vertiente profesional de las redes sociales. La posibilidad de conocer lo que hacen y piensan otros colegas, otros profesionales de la salud y personas de todo el mundo y poder interactuar con ellos es estimulante, enriquecedor y divertido.

El pasado 4 de febrero, seguí en twitter #tengocancer y me llamó la atención un enlace a cinemed (vía @joancmarch) con un listado de películas relacionadas con el cáncer. En último lugar, aparecía el filme El doctor dirigida por Randa Haines (1991) y protagonizada por William Hurt, Elizabeth Perkins y Mandy Patinkin.

Una lluvia de recuerdos me arrasó porque esta película marcó un momento importante de mi vida universitaria pregrado. Reconozco que, en la actualidad, tenía a El doctor un poco olvidada pero, de alguna manera, gracias a ella interioricé algunas enseñanzas importantes que siempre estarán conmigo.

La película es preciosa y altamente recomendable para cualquier persona y, en especial, para interesados en la salud y la bioética.

Me vino a la mente con asombrosa nitidez, después de tanto tiempo, la siguiente escena:

Los profesionales de la salud, en el proceso de formación, pasamos por distintos servicios para formarnos mediante la realización de prácticas clínicas; sin embargo, puede ocurrir que la mejor práctica se quede sin hacer.

La empatía nos permite ponernos en el lugar de la otra persona y conectar con ella pero ponerse realmente, físicamente, en el lugar de la otra persona, quizás, sea mucho más pedagógico, productivo y eficaz.

¿Sería recomendable hacer una estancia de ingreso hospitalario previa a cualquier titulación sanitaria?

¿En qué condiciones?

¿Durante cuánto tiempo?

Como prescribe el protagonista de la película, ¿te imaginas estudiantes de medicina, enfermería, fisioterapia… 72 horas ingresados con cama de hospital, comida de hospital, sometidos a pruebas, compartiendo habitación…?

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From → Bioética

4 comentarios
  1. Eso sería genial, pero no sólo en el hospital, en cualquier ámbito. Saberse poner en la piel del otro: eso solucionaría el mayor problema de la humanidad, el egoísmo.

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    • De acuerdo contigo, Ada, creo que sería una práctica interesante. Yo, sin dudarlo, me hubiese ofrecido voluntario para hacer algo así. Y seguro que ayudaría bastante a mejorar la asistencia sanitaria. ¡Gracias!

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  2. Una película muy interesante y que nos presenta una realidad que, muchos de los médicos o personal hospitalario, quizás no se hayan planteado: ponerse en la piel del enfermo.
    Ada en su comentario tiene razón, pero creo que, sobre todo, en el aérea médica es donde cualquier persona se siente más desvalida y necesita comprensión.
    Como bien dices, sería “la práctica final” de cualquier carrera.
    Muy buena reflexión.
    Un abrazo

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  3. La película es fantástica, Mercedes. De alguna manera, cuando los profesionales sanitarios nos ponemos enfermos (o nuestra familia) y acudimos al sistema sanitario “nos ponemos al otro lado” pero he observado que muchos profesionales inmediatamente se identifican como “colegas” y ya la cosa cambia: una expresión habitual es “personal casa”, lo que implica ciertos privilegios.

    La idea de mi post es hacer un ingreso pero de manera anónima “sin privilegios”

    Gracias por tus palabras, Y un abrazo para ti y para Ada

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